Manos.

Me miro las manos,
vacías ellas se dan cuenta de lo que les falta.

Tus manos. 

"Se alumbra, y al entrar se lleva todo."

El décimo círculo del infierno.

El día empieza de una manera relativamente buena. Me levanto tarde para ir a laburar, me visto, desayuno agarro las llaves y me voy. Hasta ese momento parece todo normal, no hay nada que se salga del esquema, de la rutina, de lo aburrido de la semana.
Transcurre el día tranquilo, no muchas cosas para hacer. Almuerzo, fumo, me siento en la silla desgastada por los años, me paro, fumo, me vuelvo a sentar, le pido a mi compañero que me pase un amargo, me paro, fumo por décima vez en el día y me vuelvo a sentar. Pareciera que esa silla, olvidada por el tiempo, va a estar ahí por siempre. Cuando me subo al auto me vuelvo a prender otro cigarro, paso por lo del profesor de dibujo, charlo, camino, hablo con algunas personas y luego de unas horas me voy. A la salida, nuevamente en el auto, me prendo otro cigarro de la caja comprada horas antes y emprendo el retorno a casa.

Aproximadamente a las 21 horas entro en la ducha, pongo a mi amigo Antonio y mientras suenan sus violines me resguardo en el agua caliente. Al salir ceno y vengo a sentarme por segunda vez en el día varias horas en frente a una computadora. Hasta ese momento estaba todo bien, algún movimiento oscilatorio en los sentimientos pero nada que sea relevante. Pero al tener acceso a la fantástica máquina de la Internet cambian las cosas, se pone oscuro y me invade el pecho. Mi mente empieza su juego, me hablan al oído esos malditos demonios que me atormentan, se rompe mi parcial alegría dando paso a la tristeza. 
No quiero que me gane la mente, emprendo la lucha pero soy muy débil para dejar ser, no quiero, me cuesta, me trabaja y me lastima. La única arma en mi poder es un Gloriax y un vaso de agua.

Querido Dante, estabas equivocado.


Bienvenidos al décimo circulo del infierno. 

Bastante inevitable.

Bastante inevitable.

Holasi?

Agarras y te imaginas todo el contexto,
seguido a eso le das un sorbo a tu café
y luego una pitada a tu cigarro.

En el transcurso de esas simples acciones
no dejas de pensar, te invade la esperanza
dando lugar a cierta alegría.

Es bastante fácil me gusta suponer. 

Antes de ir a dormir.

Mire la luna
parecía un ojo

Mire mi mano
y había un cigarro. 

Claramente

Claramente

Adentro.

En la mañana salí a fumar.
Con el sol en mi rostro
los pájaros regalando su música
y el viento prestando su leve brisa. 

Cerré los ojos
me acorde de ti
y aunque sea por un instante,
me transporte a ese lugar al que siempre quisimos ir. 

Cuanto naranja, pensé.

"Hasta pronto contramaestre, hasta pronto"

Fuego.

Suspiros en la sombra
río de lágrimas pero mar de esperanzas
algún muro de inseguridad que ataca lo sano


En ese baile del infierno
donde quema mas la idea que la llama
lo único que quiero es luz

tu luz